Tras asentarnos en el campamento, nos despertamos en nuestro segundo día y nos hemos llevado una sorpresa enorme, estamos en Extremadura!!! Ojalá habernos levantado rodeados de jamones 5J,s, pero no.
Después del desayuno y la oración, nuestro día continuó con una catequesis, en la que conocieron a Abraham, el hombre que confió en Dios aún teniendo todos los motivos para no confiar en él, una figura de la cual hemos aprendido mucho y seguro que intentaremos imitarle de la mejor manera posible. Está catequesis nos ha hecho ver que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros y que tenemos que confiar en el camino que nos tiene preparado.
Llegó el momento del deporte, lleno de risas y de esfuerzo, y como bien dice el refranero, todo esfuerzo tiene su recompensa. Y tras los deportes, llegó la piscina donde pudimos darnos un chapuzón, no cabía nadie más. Hemos podido jugar y disfrutar y sobre todo refrescarnos que falta hacía (a alguno ha habido que quitarle alguna escama…)
Tras una mañana frenética y en la que hemos gastado mucha energía tocaba reponer fuerzas, con unas judías verdes y un pollo a la coca cola digno de varias estrellas michelin. Con el estómago lleno, tocaba el momento del día más tranquilo, los talleres. Durante este tiempo hemos aprendido a hacer imanes de cerámica, nudos marineros, máscaras, hemos jugado a juegos de mesa, hemos hecho nuestra labor de periodistas redactando el periódico, hemos hecho camisetas de recuerdo y los famosísimos talleres de vídeo cutre y de relajación!!! Menos mal que era lo más tranquilo…
Pero la verdadera aventura llegó por la tarde con un juego realmente extremeño: «El bien y el mal». Este juego nos permitió conocer una de las tradiciones más conocidas de Extremadura, la tradición del Jarramplas. Durante toda la tarde los niños ha tenido que hacer pruebas para poder escapar del Jarramplas y de sus ayudantes, algunos con más éxito que otros. El Jarramplas ha sido muy exigente con los niños y ha hecho que los pequeños hayan tenido que utilizar toda su capacidad mental y física para estar a salvo.
Y cuando la noche cayó, con el cielo estrellado como techo, la vida siguió en Extremadura con “El secreto de Extremadura”. Nuestros pequeños exploradores tenían que ser muy astutos a la par que rápidos ya que deberían encontrar todas las pistas antes que el villano, o por el contrario nuestro futuro se vería muy muy comprometido. Por suerte, habéis criado a unos buenos exploradores y lo han conseguido a tiempo.
Y tras el día tan intenso y tan lleno de emociones, cuando el silencio de la noche se hizo más profundo, nos fuimos a la cama tras haber dado las gracias a Dios por este maravilloso día.
Quizá no sepan todavía que en este segundo día han aprendido a mirar al otro con más amor, a valorar el esfuerzo y a que confiando en Dios como lo hizo Abraham, la vida es mucho más bonita.
Y así, entre juegos y oraciones, el segundo día del campamento llegó a su fin, veremos donde nos levantamos mañana…
















